Entre el 20 de octubre y el 15 de Noviembre, en Emilio Vaisse 564, se realiza la exposición del artista chileno Rodrigo Cociña, donde presenta un conjunto de obras que inició hace más de una década, en base a la utilización de materiales reciclados, y la cual el laboratorio de fabricación digital, Fab Lab Santiago, fue importante en la última etapa de su obra, entregando residuos necesarios para su realización.

La exhibición es el resultado del trabajo de los últimos años del artista chileno, que se enmarcan en una incansable búsqueda  de acercar  el arte a la gente, mediante la utilización de meros objetos desechados.

  

En este contexto, Fab Lab Santiago, fue un importante apoyo para Cociña, ya que no solo ha sido parte de su creación, mediante la facilitación de materiales, sino que también al hacerlo parte de su proyecto de innovación, que busca dar una nueva percepción de los modos de fabricación.

Según el autor de la exposición, Rodrigo Cociña, la voluntad de trabajar junto al laboratorio de fabricación digital es grande y “ojalá poder seguir trabajando con Fab Lab, esa es mi idea, pero por ahora estoy contento con lo que he logrado hacer con ellos. Estuve en el Gam, en el Fab 13, la feria internacional de los laboratorios, donde presente una obra muy parecida a la que estoy exponiendo ahora, trabajando con materiales que me había proporcionado Fab Lab”.

El trabajo de colaboración que ha tenido el artista junto al Fab Lab Santiago, ha permitido que, el concepto de la pintura como mera representación sea roto, y en vez de ello, dar paso a una forma de generar una experiencia cognitiva que involucra e identifica profundamente al espectador, mediante la obtención y reutilización de objetos basura.

  

En relación a esto, el codirector del laboratorio de fabricación digital, Andrés Briceño, habló de la obra del artista como “una suerte de viaje, a través de lo que te entrega un teórico desecho y ese desecho, que proviene del laboratorio, le entrega una información, un lenguaje que él va codificando, y va construyendo una realidad desde el desecho. Eso lo que parece seductor en la propuesta de Rodrigo, que señala que la construcción cultural de un desecho es, simplemente, algo que hemos heredado y que debiéramos revertirlo para generar una transformación, que nos permita no seguir haciendo el daño que le hacemos a nuestro ecosistema”.

“Es una suerte de viaje, a través de lo que te entrega un teórico desecho y ese desecho, que proviene del laboratorio, le entrega una información, un lenguaje que él va codificando, y va construyendo una realidad desde el desecho. Eso lo que parece seductor en la propuesta de Rodrigo, que señala que la construcción cultural de un desecho es, simplemente, algo que hemos heredado y que debiéramos revertirlo para generar una transformación, que nos permita no seguir haciendo el daño que le hacemos a nuestro ecosistema”