Esta es la primera edición de la Bienal de Diseño de Londres, que reunió a 37 países, entre el 7 y el 27 de septiembre, en el hermoso entorno de Somerset House. Algunos de los países de los seis continentes presentaron obras que exploraron el tema; Diseño y Utopía. La bienal indagó por grandes preguntas e ideas sobre sostenibilidad, la migración, la contaminación, la energía, las ciudades, y la igualdad social.

Un aspecto ya insoslayable es que los Estados y las ciudades están reconociendo que esta disciplina tiene el poder para lograr un cambio social e influir en el crecimiento económico sustentable. Cada vez los gobiernos y el mundo privado se dan cuenta que la creatividad de los diseñadores y sus sensibilidades se pueden poner al servicio de los desafíos del mundo de hoy. Jugar un papel vital en el suministro de soluciones ante problemas que afectan la manera de vivir, tanto de las sociedades opulentas como de las regiones más empobrecidas del planeta o las que luchan por encaminarse al desarrollo.

Al seguir el recorrido de esta bienal, el espectador va reconociendo en las propuestas la necesidad de desbloquear la creatividad de sus (con)ciudadanos y unirse a un conversación acerca de cómo se puede diseñar el mundo, teniendo como centro las necesidades de la gente. Ello es inspirador, además, cuando se está informándole al público, exponiéndolos a nuevas ideas, incentivándolo a crear debate en un diálogo constructivo, que adquiere mayor relevancia cuando es posible hacerlo en conjunto con otras naciones y ciudades.